Ha llegado el Papa a Santiago y con él posiblemente problemas para muchos gallegos.
Todos estamos de acuerdo que en un país democrático y donde quizás una elevado porcentaje de la población profesa la religión católica, el Papa es bien recibido como peregrino.
Lo que si no entendemos una gran mayoría, son las formas y el posible despilfarro económico realizado a cuenta de las arcas del estado español y de la Comunidad Autonómica. El Papa debería haber viajado como peregrino a Santiago y siendo afrontados los gastos por el estado del Vaticano.
Más de 4000 guardias civiles y más de 1000 policías desplazados a Santiago, tienen un altísimo costo, al igual que el traslado de numerosas autoridades con su séquito.
El montaje de un enorme escenario para 6 horas; el traslado del papa-móvil en un avión de las fuerzas aéreas españolas, las partidas publicitarias de la Xunta de Galicia y esos cerca de 4.000.000 de Euros que nos habla la Xunta de Galicia, darían para cubrir múltiples problemas que aquejan a Galicia o aquejaran en el futuro.
El Gobierno gallego, ya anuncia que no tendrá dinero para cubrir las necesidades de la Ley de Dependencia y para gastar en este evento parte del presupuesto no tuvo problemas.
Posiblemente habrá niños que no dispongan de ordenador en su colegio y para esto hubo presupuesto.
Habrá recortes posiblemente en materia de Sanidad y no se contrataran los profesionales necesarios, pero para esto hubo voluntad.
Posiblemente Galicia a costa de la crisis tendrá más parados de larga duración, que se quedaran sin ningún tipo de ayuda, pero aquí no se pensó en ello.
Entendemos que ser católicos implica austeridad y respeto a los derechos de todos, no a gastar dinero público en una aparente parafernalia.
Y entendemos que ser gobernante implica igualmente austeridad y el deber de repartir los recursos con los más necesitados, antes de cualquier acto político e institucional a los que la gran mayoría de la población no presta interés.
